Casa Torre en Conill

Humanizar la monumentalidad: Diseño sensorial, texturas nobles y coherencia espacial.

El reto principal al abordar el interiorismo de una vivienda de 471 m² no es llenar el espacio, sino humanizarlo. En este proyecto, planteamos un ejercicio de equilibrio arquitectónico: conservar la majestuosidad de la escala monumental sin perder la sensación de refugio íntimo y acogedor.

Curaduría Material y Cromática Huimos del «blanco total» para abrazar una paleta de Lujo Silencioso. La base neutra y cálida (piedras calizas, arenas) actúa como hilo conductor, mientras que las maderas nobles aportan la gravedad y la temperatura necesaria para «vestir» las estancias. El mobiliario no se limita a decorar; se selecciona con criterio escultórico. Piezas de líneas orgánicas y proporciones generosas que dialogan con la arquitectura, aportando sofisticación táctil y confort diario.

La Cocina: Contraste y Vanguardia Concebimos la cocina no como una zona de servicio, sino como el corazón social de la vivienda. Introdujimos un lenguaje contemporáneo mediante el juego de contrastes: superficies continuas y luminosas que chocan deliberadamente con bloques de materiales oscuros y rotundos. Es un espacio de «estética gourmet», funcional para el chef pero escenográfico para las visitas.

Iluminación Escenográfica En espacios tan amplios, la luz es la encargada de zonificar. Diseñamos un esquema de iluminación domótica y arquitectónica (foseados, luz indirecta) que permite transformar el ambiente según la hora del día, pasando de la claridad diurna a una atmósfera nocturna íntima, cálida y teatral, siempre desde la más absoluta discreción.